El despido por epicondilitis puede suponer una vulneración grave de los derechos laborales. Esta lesión, que afecta a muchos profesionales, requiere una respuesta legal clara y ajustada. Si tu trabajo ha causado esta dolencia y pierdes tu empleo, conviene saber qué protecciones ofrece la ley.
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Toggle¿Qué es la epicondilitis y cómo se relaciona con el trabajo?
La epicondilitis, también conocida como codo de tenista, es una lesión inflamatoria. Afecta los tendones que permiten extender la muñeca y los dedos. Aparece por la repetición constante de ciertos movimientos, sobre todo en trabajos físicos o con uso intensivo del brazo.
Cuando el entorno laboral exige esfuerzos repetidos o posturas forzadas, esta patología puede desarrollarse y agravarse. Y si llega a interferir con la actividad laboral habitual, el trabajador queda expuesto a bajas médicas, limitaciones funcionales y, en muchos casos, al despido.
¿Puede considerarse la epicondilitis una enfermedad profesional?
Sí. La normativa laboral reconoce la epicondilitis como enfermedad profesional, siempre que se pruebe la relación directa entre la dolencia y las tareas desempeñadas. Esto permite al trabajador acceder a mayores garantías y prestaciones económicas.
No basta con el diagnóstico médico. También debe acreditarse que el trabajo exigía los movimientos repetitivos que han provocado la lesión. Esta relación causal se refleja en el cuadro de enfermedades profesionales aprobado en España.
Profesiones con riesgo elevado de epicondilitis
Existen sectores especialmente expuestos a esta patología. Los trabajos manuales intensivos, el uso continuo de herramientas o posturas forzadas son factores comunes.
| Profesiones más afectadas por epicondilitis | Causa del riesgo |
|---|---|
| Fontaneros, mecánicos y electricistas | Uso constante de herramientas manuales |
| Albañiles y obreros de la construcción | Cargas repetidas y posiciones forzadas |
| Operarios de fábrica | Movimientos repetitivos en cadena de producción |
| Personal de limpieza | Esfuerzos con el antebrazo y uso de utensilios |
| Oficinistas | Uso prolongado del ratón y teclado |
| Carniceros y pescaderos | Fuerza continua con las muñecas |
Quien sufre esta dolencia debe comunicarlo cuanto antes a la mutua o al servicio médico correspondiente. Esto facilitará su reconocimiento como enfermedad laboral.
¿Cuándo puede haber despido por epicondilitis?
Un empleador puede alegar causas objetivas, como la ineptitud sobrevenida o las ausencias por enfermedad. Sin embargo, el despido por epicondilitis no siempre es legal. Si la lesión deriva de la propia actividad laboral, el trabajador queda protegido por el marco de enfermedades profesionales.
En ese caso, despedirlo sin una causa justificada podría considerarse nulo o improcedente. Además, podría dar lugar a indemnizaciones e incluso a la readmisión obligatoria en el puesto.
Baja laboral, incapacidad y protección económica
La epicondilitis puede requerir bajas médicas de varias semanas o incluso meses. En casos más graves, el dolor y la limitación del movimiento impiden cualquier tipo de actividad profesional. Aquí es donde entra la incapacidad permanente.
| Tipo de incapacidad | Grado de afectación | Prestación económica |
|---|---|---|
| Parcial | Reducción del 33 % de la capacidad laboral | Indemnización única |
| Total | Imposibilidad de continuar en el trabajo habitual | Pensión mensual |
| Absoluta | Incapacidad para realizar cualquier trabajo | Pensión completa |
| Gran invalidez | Requiere ayuda de tercera persona | Pensión incrementada |
La epicondilitis puede justificar una incapacidad total si impide continuar con el trabajo que la causó. La clave está en contar con informes médicos detallados y una evaluación funcional completa.
¿Qué pruebas médicas se requieren?
Para acreditar que la epicondilitis incapacita al trabajador, deben presentarse pruebas clínicas claras. Las más comunes son:
- Resonancia magnética.
- Electromiografías.
- Pruebas de fuerza y movilidad.
- Informes de fisioterapia o rehabilitación.
También es necesario que un especialista relacione la lesión con las tareas laborales realizadas. Cuanto más detallada sea la documentación, mayores serán las posibilidades de éxito en caso de reclamación.
¿Qué hacer si te despiden por tener epicondilitis?
En primer lugar, no firmes nada sin asesoramiento. Si el despido se produce mientras estás de baja o sin justificar adecuadamente la decisión, puedes impugnarlo. También puedes reclamar por daños si el despido se basa en una enfermedad profesional reconocida.
La vía judicial permite solicitar la nulidad o improcedencia del despido, así como la indemnización correspondiente. Pero para ello es crucial actuar dentro de los plazos legales. En general, tienes 20 días hábiles para presentar la demanda.
La importancia de estar bien acompañado
Sufrir un despido cuando arrastras una dolencia laboral no solo afecta a nivel económico. También golpea el ánimo y la estabilidad personal. Por eso, no hay que enfrentar esta situación solo.
Si sospechas que el despido por epicondilitis vulnera tus derechos, consulta con profesionales expertos. Ellos pueden ayudarte a reunir pruebas, analizar tu caso y defender tu posición con todas las garantías.

Preguntas frecuentes sobre despido por epicondilitis
¿El despido por epicondilitis puede considerarse una discriminación?
Sí, puede considerarse discriminación si el despido está motivado únicamente por el diagnóstico de epicondilitis. La legislación laboral prohíbe el trato desigual por razones de salud, sobre todo cuando la enfermedad está relacionada con la actividad profesional. Si el empleador decide finalizar el contrato sabiendo que la dolencia ha surgido por el trabajo, y sin ofrecer alternativas de adaptación o reubicación, se puede estar vulnerando el derecho a la igualdad. En estos casos, conviene revisar el despido con detalle, ya que podría anularse por violación de derechos fundamentales. No se trata solo de una cuestión médica, sino también de respeto a la dignidad del trabajador.
¿Qué indemnización puede recibir un trabajador despedido por epicondilitis?
La cuantía de la indemnización dependerá del tipo de despido. Si se declara improcedente, el trabajador puede recibir entre 33 y 45 días por año trabajado, según la fecha de contratación. En casos de nulidad, además de la readmisión obligatoria, se abonan los salarios de tramitación. Si se demuestra que el despido por epicondilitis es discriminatorio o atenta contra derechos fundamentales, la indemnización puede aumentar por daños morales. Además, si la enfermedad ha sido reconocida como profesional, también puede reclamarse una prestación adicional por las secuelas sufridas. Cada caso es único y debe valorarse con asesoramiento especializado.
¿Se puede solicitar adaptación del puesto antes de que se produzca el despido?
Sí, antes de llegar al despido por epicondilitis, el trabajador puede solicitar una adaptación del puesto. Esta medida está protegida por el derecho a la salud laboral. La empresa tiene el deber de velar por la integridad física de sus empleados y, si es posible, debe ofrecer cambios razonables en las condiciones del trabajo: modificar herramientas, reducir carga física o incluso cambiar de función. Negarse a valorar estas medidas puede suponer una actuación negligente por parte del empleador. De hecho, si no se exploran estas vías antes del despido, el trabajador puede alegarlo como argumento para impugnar la decisión.
¿Es obligatorio pasar por un tribunal médico en caso de incapacidad por epicondilitis para evitar el despido?
Sí, si el trabajador inicia un procedimiento para obtener una incapacidad laboral derivada de epicondilitis, deberá pasar por un tribunal médico. Este órgano evalúa la gravedad de la dolencia, su impacto en la vida laboral y la relación con el puesto desempeñado. No basta con los informes médicos privados. El tribunal del INSS analiza la documentación, realiza sus propias pruebas y determina si corresponde o no una pensión. Este paso también resulta clave si el despido coincide con la tramitación de una incapacidad. Una resolución favorable refuerza la posición del trabajador en caso de litigio.
¿Qué normativa protege al trabajador frente a un despido por epicondilitis?
La normativa que protege al trabajador frente a un despido por epicondilitis está recogida en varios textos legales. El Estatuto de los Trabajadores, en su artículo 55, regula los despidos nulos e improcedentes, incluyendo los derivados de enfermedad profesional. Además, el Real Decreto 1299/2006, que aprueba el cuadro de enfermedades profesionales en el sistema de la Seguridad Social, incluye la epicondilitis como patología reconocida. Por otro lado, la Ley General de la Seguridad Social establece el marco para el reconocimiento de incapacidades laborales. Estas normas ofrecen un respaldo legal importante para quien ha sido despedido a causa de una lesión relacionada con su empleo.
¿Has sufrido un despido por epicondilitis?
No permitas que una lesión laboral te deje sin recursos. Si te han despedido por tener epicondilitis, es posible que se haya vulnerado tu derecho a la salud y al trabajo digno. La ley no solo te ampara, también te da herramientas para defenderte.
Reúne todos tus informes médicos, repasa tus funciones laborales y reflexiona si tu empresa conocía la situación antes del despido. Muchas veces se presentan como causas objetivas lo que, en realidad, es una falta de voluntad para proteger al trabajador lesionado.
Contar con un Abogado Laboralista Barcelona puede marcar la diferencia entre aceptar una injusticia o enfrentarte a ella con argumentos sólidos. Estos profesionales conocen los entresijos de la normativa y pueden ayudarte a recuperar tu estabilidad, tu puesto o la indemnización que te corresponde.
No dejes pasar el tiempo. Si la epicondilitis te ha dejado secuelas y encima pierdes el trabajo, actúa. Es tu salud, tu trayectoria y tu futuro lo que está en juego. Toma el control.





