Devolver indemnización por despido: cuándo y por qué

Devolver indemnización por despido

La posibilidad de devolver indemnización por despido es una realidad poco conocida, pero relevante en ciertos procedimientos laborales. No en todos los casos la indemnización queda consolidada. Existen supuestos legales en los que el trabajador debe reintegrar total o parcialmente el importe recibido. Entender en qué situaciones se produce esta obligación permite evitar errores costosos y planificar adecuadamente cualquier acción judicial.

Esta cuestión aparece cuando el despido cambia de calificación tras un juicio o cuando concurren requisitos legales no cumplidos en el momento del pago. También se plantean dudas sobre las cantidades ya ingresadas, los salarios de tramitación o los límites legales de compensación.

¿Cuándo puede exigirse al trabajador que devuelva la indemnización?

El supuesto más claro surge cuando un despido inicialmente calificado como improcedente o procedente pasa a considerarse nulo. En ese escenario, el trabajador tiene derecho a ser readmitido y a cobrar los salarios que dejó de percibir desde la fecha del despido hasta la sentencia. Sin embargo, si ya ha cobrado la indemnización por extinción del contrato, esa cantidad deja de tener fundamento legal.

En ese caso, el trabajador debe devolver lo cobrado, salvo que los salarios de tramitación superen o igualen la indemnización. Si no lo hace voluntariamente, la empresa puede reclamar el reintegro por vía judicial. Se considera que el pago de la indemnización quedó sin efecto desde el momento en que el despido se declaró nulo.

También puede haber devolución cuando el despido fue justificado por causas objetivas, pero luego se demuestra que no se cumplían los requisitos legales. Si el empresario probó la extinción, pero no cumplió con el pago en el momento oportuno, puede generarse una deuda que exija devoluciones parciales o reajustes tras la sentencia.

¿Qué ocurre si el despido se declara improcedente?

Cuando un despido se declara improcedente, el empleador puede optar entre readmitir al trabajador o pagar una indemnización. Si ya ha entregado una cantidad y después elige la readmisión, el pago efectuado deja de tener sentido. Por tanto, también puede reclamarse la devolución.

En estos casos, las devoluciones deben calcularse con precisión. No todo lo pagado debe reintegrarse. Algunas cantidades, como el finiquito o los días trabajados, no se consideran parte de la indemnización y deben mantenerse. Solo se devuelve lo que corresponde al cese indemnizado. Para evitar confusiones, es necesario detallar con claridad los conceptos pagados en el momento del despido.

¿Puede la empresa descontar automáticamente la indemnización de los salarios de tramitación?

La respuesta depende del equilibrio entre ambas cantidades. La ley permite que, en caso de readmisión obligatoria, la empresa compense lo abonado en concepto de indemnización con los salarios devengados durante el tiempo en que el trabajador estuvo fuera.

Esto da lugar a tres posibles escenarios:

Situación comparativaConsecuencia
Salarios de tramitación > indemnizaciónLa empresa descuenta la indemnización de esos salarios
Salarios de tramitación < indemnizaciónEl trabajador devuelve la diferencia
No hay salarios que cobrarEl trabajador devuelve la totalidad de la indemnización

Este mecanismo de compensación evita que el trabajador perciba una doble ganancia económica por una situación que, jurídicamente, no debió producirse. Además, asegura que los recursos de la empresa no se vean perjudicados por una interpretación errónea del proceso.

¿Y si la empresa no puede pagar la indemnización en el momento del despido?

En algunos casos, las empresas atraviesan dificultades económicas reales y no tienen liquidez para pagar la indemnización en el acto del despido. Aunque el artículo 53 del Estatuto de los Trabajadores exige poner a disposición del trabajador dicha cantidad, la jurisprudencia ha admitido que, si hay falta justificada de liquidez, ese pago puede diferirse. No se elimina la obligación, pero se aplaza.

Ahora bien, esa justificación debe hacerse de forma clara en la carta de despido. La empresa debe detallar su falta de tesorería y aportar documentación que acredite esa situación. No sirve con alegar pérdidas o baja facturación. La falta de liquidez debe referirse al momento exacto del despido.

Si el juez considera que no se acreditó bien esa falta de liquidez, puede declarar el despido improcedente, lo que alterará también la naturaleza de la indemnización y puede generar la necesidad de devolución en caso de readmisión.

¿Qué ocurre con el FOGASA en contratos de empresas pequeñas?

En empresas de menos de 25 trabajadores, cuando el despido se produce por causas objetivas, el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) puede asumir una parte de la indemnización. Concretamente, 8 días de salario por año trabajado, calculado sobre un máximo legal.

Este apoyo económico no elimina la responsabilidad principal del empresario. Simplemente alivia parte del coste. Si más adelante el despido es calificado de nulo o improcedente, y hay readmisión, la empresa tendrá que restituir esa cantidad a FOGASA, y el trabajador deberá reintegrar lo cobrado si procede.

Condición del contratoRequisito para intervención de FOGASA
Contrato indefinido
Empresa con menos de 25 trabajadores
Despido objetivo por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción
Extinción posterior al 08/07/2012

Esta medida fue introducida por la Ley 3/2012 para fomentar el mantenimiento del empleo en empresas pequeñas. Pero no se aplica en todos los supuestos ni excluye la devolución si el proceso judicial concluye con una sentencia distinta a la prevista inicialmente.

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Preguntas frecuentes sobre devolver indemnización por despido

¿Puede un trabajador negarse a devolver una indemnización por despido ya cobrada?

Un trabajador puede negarse a devolver una indemnización por despido, pero esa negativa no lo exime de la obligación legal si la devolución corresponde. Cuando existe una resolución judicial que declara nulo el despido y ordena la readmisión, el cobro de la indemnización carece de fundamento. En ese caso, la empresa tiene derecho a reclamarla formalmente.

Si el trabajador no la devuelve de manera voluntaria, la empresa podrá iniciar un procedimiento de reclamación de cantidad ante los juzgados de lo social. En ese proceso, el juez valorará si existe causa para exigir la devolución, si se ha compensado ya con salarios de tramitación o si la negativa carece de justificación.

Una negativa sin base legal puede traer consecuencias. Si hay mala fe o voluntad de enriquecerse injustamente, el juez puede imponer también intereses de demora o costes procesales adicionales. Por eso, es fundamental revisar bien cada resolución antes de mantener el dinero recibido.

¿Qué ocurre si el trabajador ya ha gastado la indemnización antes de tener que devolverla?

Si el trabajador ha gastado total o parcialmente la indemnización recibida y, más tarde, un juez determina que debe devolver la indemnización por despido, su situación económica no elimina esa obligación. La deuda sigue vigente, y el hecho de haber utilizado el dinero no actúa como eximente legal.

En estos casos, el juez puede dictar una resolución que permita a la empresa reclamar la devolución en plazos, mediante descuentos en la nómina tras la readmisión o incluso a través de embargos si no se llega a un acuerdo. La responsabilidad del trabajador es objetiva: si el pago se hizo sin base legal, debe reintegrarlo.

No existe un “derecho adquirido” sobre una indemnización errónea. Aunque la persona lo haya gastado con buena fe, eso no impide la restitución. Por eso, conviene actuar con cautela y no disponer del dinero hasta que la sentencia sea firme.

¿Puede pactarse entre empresa y trabajador no devolver la indemnización?

Sí, en algunos casos la empresa y el trabajador pueden llegar a un acuerdo para no devolver la indemnización por despido, aunque la ley lo permita. Sin embargo, ese pacto debe respetar el marco legal y no vulnerar derechos irrenunciables. Cualquier renuncia de derechos por parte del trabajador debe analizarse con especial cuidado.

Por ejemplo, si ambas partes acuerdan una extinción voluntaria tras una readmisión ordenada por el juez, puede negociarse que el trabajador no reintegre la indemnización, a cambio de no exigir salarios de tramitación u otros conceptos. También puede pactarse una compensación parcial si la devolución afecta a la economía del empleado.

En estos casos, es imprescindible dejar constancia por escrito del acuerdo, con claridad sobre los importes y condiciones pactadas. Si el pacto no es transparente o se considera lesivo para una de las partes, el juez podría anularlo. Por eso, aunque sea posible, conviene hacerlo con prudencia y respaldo técnico adecuado.

¿Qué pasa si el despido fue declarado procedente pero luego se anula por defecto formal?

En algunos supuestos, un despido inicialmente declarado procedente puede anularse por defectos formales en la tramitación. Si durante el proceso judicial se detecta, por ejemplo, la ausencia de carta de despido o la falta de justificación documental, el juez puede declarar la nulidad del acto y ordenar la readmisión.

Si ya se ha pagado una indemnización y el despido queda anulado, puede surgir la obligación de devolver la indemnización por despido. La empresa tendrá derecho a recuperar el importe entregado, ya que la extinción del contrato nunca debió producirse.

Aunque el despido fuera justificado en el fondo, un error en la forma puede invalidarlo completamente. En esos casos, el trabajador recupera su puesto, y el dinero recibido como compensación pierde su fundamento legal. Si no hay compensación por salarios de tramitación, la devolución será íntegra.

¿Qué ley regula la devolución de indemnización por despido en España?

La obligación de devolver una indemnización por despido no se recoge en una norma aislada, sino que deriva de varias disposiciones del ordenamiento jurídico laboral. La principal norma que regula estos casos es el Texto Refundido del Estatuto de los Trabajadores, aprobado por el Real Decreto Legislativo 2/2015.

En concreto, el artículo 53.1.b) establece que, en los despidos objetivos, la indemnización debe ponerse a disposición del trabajador en el momento de la extinción. Por su parte, el artículo 56.2 regula los efectos de la declaración de nulidad y readmisión del trabajador, y da pie a que se reclame la devolución de cantidades percibidas indebidamente.

Además, el procedimiento de reclamación de cantidades se rige por la Ley 36/2011, reguladora de la Jurisdicción Social, que permite a las empresas exigir judicialmente el reintegro si no se logra de forma amistosa. A todo ello se suman los criterios interpretativos de los tribunales, que aclaran cuándo corresponde o no exigir la devolución según el caso concreto.

No te arriesgues con errores de cálculo

El cobro indebido de una indemnización puede derivar en un problema legal serio, incluso años después del despido. También puede implicar intereses, reclamaciones judiciales o embargos si no se gestiona bien desde el principio. Lo mismo ocurre para las empresas que pagan sin asegurarse de la procedencia del despido o sin documentar bien su actuación.

Tanto si eres trabajador como empleador, actúa con asesoramiento desde el inicio. Un Abogado Laboralista Barcelona puede ayudarte a revisar cada cifra, conservar la documentación adecuada y seguir los pasos que exige la ley. Y si el caso ya está en los tribunales, prepárate para cualquier resultado.

Saber cuándo y por qué se puede devolver una indemnización por despido te permite prevenir errores y defender tu posición con seguridad. La clave está en anticiparte y no dejar ningún cabo suelto.

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